LA CENTRAL ÚNICA DE TRABAJADORES DE CHILE (C.U.T.)

Este texto lo subo con el objeto de que sirva de contextualización sobre el movimiento obrero y una de sus organizaciones mas importantes a nivel nacional, la Central Unica de Trabajadores (CUT), pero que adolece desde sus origenes, posterior al Congreso Constituyente que le da formación, de tendencias burguesas que le daran el carácter claudicador que se desprende posteriormente. Con ustedes el texto.

Texto tomado de la “Historia del Movimiento Obrero Chileno” de Humberto Valenzuela.

https://i0.wp.com/www.elciudadano.cl/wp-content/uploads/clotario2.jpgEn el Congreso Constituyente de la Central Única se aprobó una declaración de principios que, en sus aspectos fundamentales, expresaba lo siguiente:

“La Central Única de Trabajadores declara: Que el régimen capitalista actual, fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre, que divide a la sociedad en clases antagónicas: explotados y explotadores, debe ser sustituido por un régimen económico social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que se asegure al hombre y a la humanidad su pleno desarrollo.

“Que el Estado capitalista es una expresión de la lucha de clases, y por lo tanto, mientras subsista el capitalismo en cualquiera de sus formas, éste será instrumento de explotación. Que frente al régimen capitalista, la Central Única de Trabajadores realizará una acción reivindicativa encuadrada dentro de los principios y métodos de la lucha de clases, conservando su plena independencia de todos los gobiernos y sectarismo políticos y partidarios. Sin embargo, la Central Única no es una central apolítica, por el contrario, representa la conjunción de todos los sectores de las masas trabajadoras. Su acción emancipadora la desarrollará por sobre los partidos políticos a fin de mantener su cohesión orgánica”.

“Que la Central Única de Trabajadores tiene como finalidad primordial la organización de todos los trabajadores de la ciudad y del campo sin distinciones de credos políticos, religiosos, nacionalidad, color, sexo o edad para la lucha contra la explotación del hombre por el hombre, hasta llegar al socialismo integral”.

“Que la Central Única de Trabajadores considera que la lucha sindical es parte integral del movimiento general de clases del proletariado y de las masas explotadas y en esta virtud no puede ni debe permanecer neutral en la lucha social y debe asumir el rol de dirección que le corresponde. En consecuencia, declara que los sindicatos son órganos de defensa de los intereses y fines de los trabajadores dentro del sistema capitalista. Pero, al mismo tiempo, son organismos clasistas de lucha que se señalan como meta para la emancipación económica de los mismos, o sea, la transformación socialista de la sociedad, la abolición de las clases y la organización de la vida humana mediante la supresión del Estado opresor”.

No cabe la menor duda que esta declaración de principios, desarrolla y enriquece en su contenido la declaración de principios que Recabarren estableció para la Gran Federación Obrera de Chile, pero hay un aspecto en que no logra superarla, ni siquiera igualarla. Me refiero a la parte de la declaración de principios de la Gran Federación redactada por el compañero Recabarren en que sostuvo que sería la F.O.CH. (central sindical de aquella época) la que tomaría en sus manos el poder con todas sus consecuencias… Esta decisión no la encontramos en ningún párrafo de la declaración de principios de la CUT, actual central sindical de los trabajadores chilenos.

La CUT dice que luchará por el socialismo, pero en ninguna parte dice que para ello es necesario que los trabajadores tomen el poder en sus manos y establezcan su propia norma de gobierno. Recabarren sí lo dice: será la F.O.CH. la que tomará el poder y, por lo tanto, habrá un gobierno de los obreros y campesinos. En esto consiste el gran vacío en la declaración de principios de la CUT con relación a la de la Gran F.O.CH.

La declaración de principios de la CUT no va a durar mucho. En su primer congreso ordinario efectuado en Agosto de 1957, bajo la presión de los radicales y demócratas cristianos, se le hicieron las primeras modificaciones; una de ellas fue quitar de su texto el punto que decía que la CUT lucharía por la implantación del socialismo integral. Los “socialistas” y los “comunistas” capitularon frente a estas tendencias burguesas y aceptaron quitar ese punto en referencia empezando así a castrar de todo su rico contenido clasista a la Central Única de Trabajadores de Chile.

Estas tendencias capitulantes del movimiento obrero culminaron su obra en el segundo congreso de la CUT, efectuado en Diciembre de 1959. En dicho congreso terminaron por hacer desaparecer la declaración del Congreso Constituyente, en aras de la unidad con las corrientes burguesas, radicales y demócratas cristianos. Lo acordado también por ese congreso fue lo siguiente:

1- La consolidación de las relaciones fraternales y democráticas en el seno de los gremios y sindicatos.

2 La unidad de acción de los trabajadores en el plano mundial y particularmente con los países de América Latina, para luchar con mayor efectividad contra el enemigo de clases. La CUT condena la guerra como método irracional de dirimir las diferencias entre naciones. Luchará por la Paz permanente entre el mundo, basada en la justicia, la autodeterminación de los pueblos e igualdad de derechos en la vida internacional.

3 La irreductible oposición al sistema capitalista, que se basa en la propiedad privada de la tierra y de los medios de producción, distribución y de cambio de las riquezas, y en la explotación del hombre por el hombre. La Central Única de Trabajadores plantea como objetivos inaplazables, la reforma agraria y la defensa de las riquezas naturales del país, como patrimonio del Estado Chileno y luchará por la recuperación de todas aquellas que han sido arrebatadas a su control y usufructo.

4 La implantación de un régimen político social y económico que elimine los antagonismos de clases y asegure a la comunidad de trabajadores y al hombre como individuo y como miembro de tal comunidad, el pleno desarrollo de sus facultades, la seguridad y el bienestar económico.

5 El fortalecimiento de las organizaciones gremiales y sindicales como armas de defensa de los intereses de las masas asalariadas dentro del Estado capitalista y como órgano de lucha clasista para lograr la emancipación de los trabajadores y la supresión del Estado opresor.

Comparen los trabajadores esta declaración de principios con la que dio origen a la CUT en su congreso constituyente y verán que de la primera ya no queda nada. Ya no se habla de socialismo, pues eso asusta a los radicales y demócratas cristianos y hay que mantener la unidad con ellos. Sólo habrá oposición al sistema capitalista, no habrá lucha por sustituirlo por un régimen socialista. Nada de eso, como se puede apreciar, la capitulación fue en toda la línea. Como se podía esperar de una organización, cuya dirección estaba en manos de corrientes políticas dispuestas a capitular frente a las tendencias burguesas. Muy poco o nada en beneficio directo de los intereses históricos de las masas explotadas. La actividad de la CUT dirigida y orientada por estas tendencias, nos demostrará a continuación cual fue su derrota.

4. ACTUACIÓN DE LA CUT

La CUT se organizó en pleno período de ascenso del movimiento obrero. Su primer paro nacional se realizó en el mes de Mayo de 1954, paro que estaba destinado a obtener la libertad de su presidente, el compañero Clotario Blest, que por decisión del gobierno se encontraba en la cárcel. En la concentración realizada en la Plaza Ercilla los obreros exigían la continuación del paro hasta obtener la libertad del compañero Blest. Juan Vargas Puebla, comunista, que había tomado la dirección del movimiento, se vió en duros aprietos para sacarle el cuerpo a la resolución de los trabajadores y el paro continuó. Días después, el compañero Blest obtenía la libertad.

El 7 de Julio de 1955 la CUT realizó un paro nacional de 24 horas como protesta por la congelación de sueldos y salarios, impuesta por el gobierno de Ibañez. Aunque los obreros respondieron no se consiguió absolutamente nada. La CUT acordó realizar un nuevo paro para el día 18 de Julio. Ibañez llamó a los dirigentes a la Moneda y consiguió que estos suspendieran el tal anunciado paro. En Septiembre, estalló el poderoso movimiento de los trabajadores de la Salud. La CUT acordó realizar un paro el 5 de Septiembre, pero este paro fue suspendido entre gallos y media noche a través de un convenio firmado por gente que nada tenía que ver con la dirección de la CUT, como Juan Chacón Corona y Volodia Teitelboin, ambos miembros del Partido Comunista y, por otro lado, el representante del gobierno Cuevas Mackenna. Este convenio contó con el visto bueno de los dirigentes de la CUT que eran militantes del P.C. Había que acatar la línea. Así se dejó a los compañeros de la Salud enterrados a su propia suerte. Con este paso, la CUT empezó a mostrar su hilacha reformista, y los trabajadores comenzaron a demostrar su desconfianza hacia tal dirección; y no podía ser de otra manera, pues anteriormente, el 12 de Febrero, los compañeros del Cuero y Calzado habían efectuado una de sus más combativas huelgas, llegando a ocupar 160 fábricas. Los marítimos, los ferroviarios y los municipales también habían llevado adelante poderosos movimientos reivindicativos a escala nacional. Los estudiantes también habían llevado adelante un importante movimiento defendiendo el derecho de Asilo. Todas estas luchas no tuvieron el debido respaldo de la dirección de la CUT, salvo las consabidas declaraciones platónicas de apoyo moral.

Comprendiendo el gobierno la debilidad del movimiento obrero, debilidad que concretamente se reflejaba en su dirección, lanzó el Plan Herrera, de estabilización de sueldos y salarios.

La CUT, sin ninguna preparación, sin la más elemental consulta a las bases, decretó el paro nacional del 9 de Enero de 1956, el que en estas condiciones precarias resultó un soberano fracaso. Quiero dejar claramente establecido que, en mi calidad de miembro del Consejo Nacional de Federaciones de la CUT, estuve planteando hasta el cansancio que era necesario dar un plazo al gobierno y al Parlamento, para que se aprobara como primera reivindicación inmediata al salario vital obrero y se derogara la Ley Maldita. Mientras el plazo corría, la CUT debía ir preparando cuidadosamente el paro nacional, cosa que una vez vencido el plazo fijado por la propia CUT, ésta debía hacer efectivo el paro hasta obtener los primeros puntos ya señalados. Pero todo fue en vano. La dirección de la CUT ya estaba lanzada por el tobogán de la capitulación sin combate. El compañero Blest que había compartido nuestros planteamientos, estuvo solicitando en forma insistente que se abriera discusión sobre las causas que habían motivado estos fracasos de la CUT, como dirección de los trabajadores chilenos. Pero los responsables de estos fracasos nunca dieron la cara al enjuiciamiento de su conducta como dirigentes.

El fracaso del paro del 9 de Enero de 1956 inició un período de franco retroceso del movimiento obrero, situación que aprovechó el gobierno para acentuar su ofensiva congelando los sueldos y salarios, reprimiendo el movimiento obrero y relegando a diversas provincias a directivas sindicales completas. La CUT por su parte volvió a equivocar la línea una vez más y, en vez de trabajar por el reagrupamiento de los trabajadores, tratando de centrar la lucha reivindicativa a través de los Pliegos Únicos por Industria, aconsejó a cada sindicato que presentara su pliego, alentando así la lucha por separado y dedicándose, por sobre todo, a contraer pactos con los partidos políticos para el envío de Proyectos al Parlamento.

Vino el movimiento del 2 de Abril de 1957, en que estudiantes y obreros salieron a la calle a luchar juntos contra las alzas de la locomoción colectiva. Santiago, Valparaíso y Concepción dieron la tónica de la lucha. Obreros y estudiantes enfrentaban codo a codo la represión policial; el gobierno sentía que se le movía el piso bajo el impacto de la combatividad de las masas, no obstante que luchaban huérfanas de una dirección centralizada y orientadora. El gobierno retiró a los carabineros y lanzó al ejército a las calles. Hubo 36 muertos y centenares de heridos en 3 días de lucha. En tales circunstancias, la CUT, como dirección máxima de los trabajadores, estuvo totalmente ausente del combate. Esta nueva derrota de los trabajadores condicionó en gran parte el triunfo electoral de Jorge Alessandri, uno de los más genuinos representantes de la oligarquía nacional.

En 1960, el movimiento sindical volvió a reactivarse siendo varios los sindicatos y gremios que fueron por su cuenta a la pelea en procura de sus reivindicaciones específicas. Entre estas organizaciones podemos destacar las siguientes: Salud, Semifiscales, Endesa y Madeco. La CUT provincial, de cuya dirección formaba parte, me destacó para contribuir con la dirección de Madeco, mientras Joel Cáceres era destacado a Mademsa.

Los choques con la policía eran casi a diario. En una oportunidad el local del sindicato fue atacado a tiros por los carabineros. Los obreros reclamaban insistentemente una resolución de la directiva nacional de la CUT en apoyo a su movimiento, pero todo fue en vano.

El 3 de Noviembre de 1960, la CUT realizó una concentración en la Plaza Artesanos. Teníamos que llegar a ella en cuatro columnas. En el Consejo de Federaciones se discutió el recorrido de las columnas, el cual ya había sido señalado por las autoridades respectivas y estaba muy lejos de ser el que las organizaciones obreras deseaban. Se propuso entonces hacer el desfile por las calles señaladas por las organizaciones; votada esta proposición, se acordó por mayoría aceptar la resolución de las autoridades. Junto a Blest, fuimos varios los que votamos por no acatar el recorrido que se nos imponía por las autoridades; creíamos que alguna vez los obreros tenían derecho a desfilar por donde ellos quisieran. Se hizo el desfile y dos columnas rompieron el cerco de carabineros, la de Av. Matta y la de la Plaza Baquedano en la cual venía el compañero Blest y llegamos juntos a la plaza Artesanos, que estaba repleta.

Terminando el acto, marchamos hacia el centro por la calle 21 de Mayo. Uno de esos provocadores que nunca faltan, echó su auto sobre la columna tratando de cortarla y atropelló a una compañera lo que trajo como consecuencia la reacción de los obreros que volcaron el auto, entonces los carabineros nos salieron al paso. Clotario Blest que como de costumbre marchaba a la cabeza de la columna junto a Luis Vitale, que en ese entonces era dirigente nacional de la CUT, fué el primero en recibir el impacto de la represión. Hay fotos que lo muestran caído, mientras Vitale lo defiende con su cuerpo del apaleo de los carabineros. Por mi parte, me tocó recoger al compañero Bentacour, militante del P.C. y trabajador del Servicio Nacional de Salud, quien había caído herido a bala. Como pude me lo eché al hombro y arrancamos del “guanaco” que se nos venía encima. En la calle San Pablo, al llegar a Bandera, lo metí a un negocio que en esos momentos bajaba la cortina. Después me costó un triunfo ubicarlo porque no podía encontrar el negocio en el cual lo había dejado, ya que todos los negocios estaban con las cortinas abajo. Lo busqué puerta por puerta hasta que logré encontrarlo, lo que fue un tanto difícil pues nadie quería abrir, y así me lo llevé a la Posta Central.

Si he relatado esta parte de mi participación en esa jornada, es con el objeto de desmentir una vez más a Orlando Millas, quien el día 9 de Noviembre de ese año, escribió en “El Siglo” un artículo, en el cual entre otras cosas afirmó lo siguiente: “En cuanto a los grupitos trotskistas empleados por la policía para menesteres provocativos, ellos peroran presentándose como revolucionarios, proclaman que sería fácil derrotar a la policía armada, incitan de hecho y luego se hacen de lado cumplida su misión para que sean los Vladimir Tobar, y en general los comunistas, socialistas, demócratas cristianos y obreros sin partido los que reciban las balas”.

Seguro que si está herido un trotskista y Millas va a su lado, en vez de recogerlo lo deja tirado. Y conste que cuando mataron a Trotski, Millas llegó al Teatro Atenas encabezando una delegación socialista y rindió público homenaje al camarada de Lenin, entre otras palabras dijo lo siguiente:

“Trotski por su pensamiento y acción no sólo pertenece a la IV Internacional y al Partido Obrero Revolucionario, sino que pertenece a los revolucionarios del mundo entero, entre ellos a los del Partido Socialista”. Como puede apreciar el lector, Don Orlando también tuvo sus pecaditos trotskistas, de los cuales creyó lavarse haciéndose estalinista.

Pero volvamos a los acontecimientos del 3 de Noviembre. La represión policíaca logró cortar en dos columnas a los manifestantes. Blest siguió avanzando hacia el centro, al frente de centenares de obreros que sin retroceder presentaban combate a los carabineros. El resto de la columna detenida en la Plaza de Armas, resistió el peso de la represión. El resultado fueron dos muertos, Tobar y Valenzuela y, varios heridos.

El Consejo Nacional de Federaciones acordó paro nacional para el día 7. Los trabajadores iban a enterrar a sus mártires. Varios miles nos concentramos ese día en la Plazoleta del Cementerio General. El discurso de Blest fue violento:

“Hemos llegado al lugar del silencio para rendir un postrer homenaje a los compañeros que cayeron defendiendo los derechos del ser humano, asesinado por los carabineros… No descansaremos hasta derrocar a este gobierno maldito para el pueblo… Los trabajadores cansados de someterse a los dictados de la Intendencia y del Ministerio del Interior cuando indican las calles que debe usar el pueblo para sus desfiles, no aceptamos esa humillación y avanzamos a pesar de que los carabineros quisieron impedirlo. Seguimos adelante y se produjo el choque violento. Santiago será en este país la Sierra Maestra que aplastará a la reacción y que aplastará al señor Alessandri y sus corifeos”.

“El apresamiento de un sólo dirigente tiene que significar paro nacional que habrá de durar hasta que salga en libertad…

“Los dirigentes sindicales nos reuniremos inmediatamente para decidir si el paro continúa; por eso quisiera saber la opinión de los trabajadores presentes.”

La voz de Blest sonaba amplificada, pues interpretaba el pensamiento de los miles de trabajadores reunidos. “Paro Indefinido!” fué la respuesta de los trabajadores a la consulta del compañero Blest. Reunido el Consejo de Federaciones a las 17 horas de ese mismo día, rechazó la continuación del paro. Sólo votaron a favor: Ernesto Miranda, Armando Aguirre, Armando Martínez, Luis Vitale y el que esto escribe.

Aquí hay un hecho que yo ignoraba y que me fué relatado por el propio compañero Blest. El relato de Blest fué el siguiente: “Cuando avanzaba desde la plazoleta del Cementerio General hacia Mapocho, donde los carabineros habían colocado alambradas de púa y montado ametralladoras, fui tomado violentamente e introducido a una camioneta, no se por quienes y llevado a la casa de un familiar de Volodia Teitelboin (P.C.) donde estuve prácticamente secuestrado durante tres días; con esto se consiguió desvincularme de las masas, las cuales estaban dispuestas a seguir el paro nacional, tal como lo habían manifestado en el Cementerio. Es por eso que no pude participar en la reunión del Consejo efectuada el día 7 de Noviembre”.

Suspendido el paro nacional, la dinámica y combatividad del movimiento obrero se resintieron notoriamente, situación que aprovechó el gobierno para encarcelar nuevamente al compañero Blest.

En los primeros días de Diciembre de 1960 la CUT realizó su tercera Conferencia Nacional. Blest hizo llegar desde la cárcel sus puntos de vista a través de un mensaje, que en sus partes fundamentales decía lo siguiente:

“Mi encarcelamiento es sólo un episodio accidental en la vida de acción y lucha de la clase trabajadora chilena. Lo único interesante es que en esta conferencia realizada en un momento crucial y decisivo para la clase trabajadora, se tomen resoluciones también definitivas.

“No creo que sea posible seguir engañándonos entre nosotros y pretender seguir engañando a los trabajadores y campesinos de nuestra patria, con declaraciones altisonantes, desposeídas de todo sentido realista y positivo, destinadas tan solo a mantener los mitos seudo‑democráticos y legalistas que nos han amarrado haciéndole el juego a la derecha económica y al imperialismo norteamericano.

“La clase trabajadora chilena reclama y exige de nosotros actitudes y posiciones claras y no camufladas de un sectarismo trasnochado y reaccionario. La clase trabajadora chilena está cansada de nuestro lenguaje y nuestra conducta conciliadora y sumisa a la brutal y descarada dictadura de la derecha económica y social, que impera en nuestro país, cuya suerte y destino depende directamente del Fondo Monetario Internacional y de los grandes monopolios internacionales. La clase trabajadora se ha sentido frustrada, engañada y pisoteada por nuestras actitudes indefinidas y carentes de coraje clasista ante las embestidas a fondo de la oligarquía nacional.

“La clase trabajadora chilena repudia y rechaza los parlamentos con el gobierno del señor Alessandri, cuyo cinismo y prepotencia insolente no tiene límites y cuyo sentido de clase se manifiesta en forma implacable e inexorable en todas sus actividades.

“La clase trabajadora chilena reclama definitivamente de la CUT su definición precisa hacia la única finalidad que la liberará verdadera y auténticamente de su actual servidumbre, y que no puede ser otra que la transformación sustancial a profundidad y extensión de la estructura económica, social y política de nuestra sociedad, es decir emprender una jornada plena de sentido revolucionario.”

Más adelante Blest dijo: “No creo en las unidades formalistas, pues nos arrastran a un auto engaño colectivo. Tampoco creo en la unidad que mantenga la actitud y la conducta sectaria de los partidos políticos empeñados exclusivamente en una carrera proselitista de tipo electoral.

“La unidad, vuelvo a repetirlo, no valdría la pena seguir manteniéndola, salvo que fuéramos a seguir engañándonos, y lo que puede ser peor, engañando y traicionando a nuestros compañeros. O nos renovamos totalmente en este sentido o perecemos como la CUT, pues la clase trabajadora rebalsará sus directivas para darse su propia y auténtica estructura.”

Finalmente Blest señaló: “Desde la cárcel os aseguro mi inquebrantable voluntad de luchar y mi esperanza en que tomemos el único camino que debe conducir al triunfo a nuestro pueblo, la acción directa tajante, sin claudicaciones en demanda de la transformación revolucionaria que exige el pueblo y la clase trabajadora chilena.”

Este mensaje lo envió el compañero Blest el día 2 de Diciembre de 1960 a la tercera Conferencia Nacional de la CUT, la cual en sus resoluciones quedó muy por debajo del pensamiento revolucionario del compañero Blest. Y así el reformismo siguió campeando en la dirección de la CUT.

En Agosto de 1961, los gremios de, profesores, la salud, ferroviarios, Huachipato y otros estaban en plena lucha. El Consejo Nacional de Federaciones se reunió el día 22 y por unanimidad de las 33 Federaciones que lo componían se acordó ir a la realización de un paro nacional por las reivinciaciones mínimas contempladas en la Plataforma de la CUT y de apoyo efectivo a los gremios en huelga.

El 24 del mismo mes se realizó una nueva reunión del Consejo Nacional de Federaciones con la asistencia de tan solo 12 de las 33 federaciones que lo componían, y resolvieron suspender el paro acordado anteriormente por las 33 federaciones. Esta resolución del Consejo fue criticada violentamente por el compañero Blest, que veía una nueva traición a los trabajadores por parte de la mayoría de los dirigentes de la CUT, y resolvió de inmediato presentar su renuncia como presidente de la CUT, pues no quería hacerse cómplice de esta nueva traición. Con fecha 28 de Agosto hizo llegar al Consejo su carta de renuncia, cuyo texto es poco conocido entre los trabajadores, razón por la cual he creído conveniente darlo a conocer en esta oportunidad, como igualmente, la respuesta dada por el Consejo Directivo Nacional de la CUT.

“Santiago 28 de Agosto de 1961.

Compañeros del Consejo Directivo Nacional de la CUT.

Por intermedio del presente documento, ratifico ante Uds. y la Asamblea Nacional de Federaciones mi renuncia como presidente de la Central Única de Trabajadores de Chile, con que me honrara, por unanimidad de sus delegados, el segundo Congreso Nacional Ordinario de nuestra organización.”

“Mi renuncia fue presentada verbalmente al Consejo Directivo Nacional, como a la mayoría de Uds. les consta, la misma noche que la Asamblea Nacional de Federaciones, realizada el 26 del presente mes, resolvió, con una asistencia de 12 de las 33 Federaciones que constituyen las filiales de la CUT, suspender el paro nacional acordado por este mismo organismo, el 22 del mismo mes, por la unanimidad de las 33 Federaciones asistentes, Ha sido motivada como causa inmediata, por mi absoluta y total disconformidad con esta resolución, pues estimo que este paro nacional debió mantenerse de todas manera, por razones obvias de la más elemental solidaridad y honradez gremial para con nuestros compañeros que se encontraban en huelga, como los ferroviarios, profesores, salud, Huachipato, etc., y por las reivindicaciones mínimas de la clase trabajadora, consignadas en la plataforma de lucha de la CUT.

“Debo igualmente declarar que mi renuncia ha sido la culminación de graves diferencias con algunos compañeros del C.D.N. principalmente aquella que se refiere a la posición que debe adoptar nuestra organización frente a la política del actual gobierno, repudiada unánimemente por todos los trabajadores del país, pues mientras algunos estimamos que es necesaria una acción directa masiva determinada a provocar un cambio substancial en profundidad y extensión de las estructuras económicas, sociales y políticas del país, otros creen que esto mismo se puede alcanzar a través del actual régimen de legalismo y pseudo‑democracia burguesa corrompida en que se debate el país y sus instituciones fundamentales.

“Se que mi posición es compartida por numerosos compañeros de la Directiva Nacional, por numerosas e importantes federaciones y, puedo afirmarlo sin temor a equivocarme, por la inmensa mayoría de la clase trabajadora chilena.

“Dada la trascendencia de estos planteamientos estoy seguro que dentro de nuestras organizaciones base se abrirá un amplio y democrático debate, debiendo culminar éstos en un Congreso Nacional Extraordinario en el que deberá definirse claramente la posición de la clase trabajadora frente a los grandes problemas que la aquejan, tanto internos como externos.

“Estimo, como ya lo he manifestado públicamente en innumerables ocasiones, que la CUT debe asumir, en forma auténtica y efectiva, el papel que le corresponde como rectora, orientadora y vanguardia del pueblo trabajador, y no el de simple juguete de los acontecimientos y circunstancias y lo que es mucho peor, instrumento de otras organizaciones de sectores ajenos al movimiento sindical y gremial de Chile.

“Estimo que la CUT y sus organismos filiales deben superar los motivos de lucha de carácter exclusivamente economicista para transformarse en un masivo frente de lucha de la clase trabajadora capaz de arrollar y aplastar definitivamene a la oligarquía económica y terrateniente que hoy como siempre en nuestra patria ha gobernado a su antojo y amaña para su exclusivo provecho.

“El movimiento sindical chileno debe transformase íntegra y totalmente en un cuerpo vivo y dinámico, con personalidad propia y definida, si quiere cumplir con éxito el papel rector que le corresponde en los futuros acontecimientos que tan rápidamente se precipitan en nuestro país. Esta renovación debe alcanzar a sus viejos, burocráticos y sectarios cuadros directivos, a sus anquilosados y rutinarios métodos de luchas y a sus limitadas y estrechas finalidades que dilatan indefinidamente esta larga agonía de la clase trabajadora chilena”.

“Sea cual fuere el juicio que el C.D.N. de la CUT emita sobre mi renuncia, mi conducta y mi vida seguirán siempre al servicio incondicional de mis hermanos de clase”.

“Saluda fraternalmente a los miembros del Consejo Directivo Nacional de la CUT.

“Clotario Blest.”

La respuesta que el C.D.N. de la CUT dio a esta carta renuncia del compañero Blest, fue del tenor siguiente:

“El Consejo Directivo Nacional de la CUT, reunido con casi la totalidad de sus miembros, para considerar la carta renuncia de su presidente, compañero Clotario Blest, después de un amplio debate y por unanimidad de sus miembros, adoptó los siguientes acuerdos:

1- Que teniendo presente el espíritu y procedimientos que establecen los estatutos y considerando además, el carácter mismo de la renuncia, el organismo competente para pronunciarse sobre esta materia es un Congreso Nacional. En consecuencia el compañero Blest sigue perteneciendo al Consejo Directivo Nacional.

2 ‑Que además, la clase trabajadora chilena afronta serios problemas de todo orden, los cuales deben ser dilucidados en un amplio y democrático torneo, por lo cual el C.D.N. resuelve convocar a un Congreso Nacional Extraordinario, cuya fecha, sede y temario serán resueltos y comunicado oportunamente.

3 ‑Que a fin de consolidar la unidad más estrecha e indestructible en torno a la CUT e impedir los propósitos confucionistas y mal intencionados de nuestros enemigos de clase, el C.D.N. resuelve que en lo sucesivo las declaraciones y comunicados oficiales de este organismo no podrán hacerse individualmente, sino que ellas deberán emanar de su Consejo Directivo Nacional. Y

4 ‑Por último, que frente a la violenta ofensiva del gobierno y de las fuerzas reaccionarias que lo apoyan, dirigida en contra de los trabajadores, sus dirigentes y el pueblo en general, que lucha por sus justas reivindicaciones, hoy más que nunca se hace necesario mantener la más amplia unidad en el combate de todos los obreros, empleados, campesinos y estudiantes alrededor de la Central Única y de las fuerzas populares, impidiendo así cualquier maniobra divisionista.” (Los subrayados son míos)

Si el lector se fija en el contenido de la respuesta dada por el C.D.N. a la carta del compañero Blest, podrá ver sin mucho esfuerzo que los dirigentes le sacaron el cuerpo a los planteamientos hechos por el compañero Blest, y contestaron con “puras cabezas de pescado”. Blest plantea un problema eminentemente político que apunta certeramente en contra de la dirección. Pone al desnudo la incapacidad de ésta para organizar y dirigir las luchas de los trabajadores; los acusa de haber traicionado a los gremios en huelga y al resto de la clase trabajadora al frenar un paro acordado para obtener determinadas reivindicaciones; golpea firme contra el burocratismo de la dirección; pone el desnudo su tendencia economicista y reformista; la acusa de haber abandonado la lucha por la emancipación total e integral de los explotados, sustituyéndola por la simple presentación de pliegos de peticiones por cada sindicato y reemplazar la movilización colectiva, masiva y combatiente de las masas trabajadoras, por los paros aislados, dentro del respeto a la legalidad burguesa. Y a esto los dirigentes contestan con Estatutos de la CUT. No dicen media palabra con respecto a la fundamentación política de la renuncia de Blest y, finalmente, se declaran incompetentes para pronunciarse sobre la misma. Graciosamente, acuerdan que el compañero Blest continúa perteneciendo al C.D.N. como si alguna vez el compañero Blest hubiera renunciado a su calidad como tal. El compañero Blest renunció como Presidente de la CUT y no como dirigente de la misma.

Al mismo tiempo a los dirigentes se les “encendió la ampolleta” y descubrieron que la clase trabajadora tenía graves problemas de todo orden y para dilucidarlos acuerdan llamar a un Congreso Nacional Extraordinario, el cual nunca se efectúo. Pero esto no es todo. Previendo que la discusión continuaría entre los miembros del C.D.N., pues Blest no estaba solo, y temiendo que algún dirigente hiciera declaraciones defendiendo las posiciones de Blest, acordaron impedir que esto ocurriera so pretexto de “mantener la unidad, e impedir los propósitos confusionistas y mal intencionados de nuestros enemigos de clase”; hablan de que es necesario mantener la más amplia unidad en el combate de todos los obreros, empleados, campesinos y estudiantes, pero se olvidan que recién han traicionado a los ferroviarios, profesores, trabajadores de la salud, obreros de Huachipato y a los trabajadores en general, al suspender el paro acordado, razón por la cual renuncia el compañero Blest.

Llegó el tercer Congreso Nacional Ordinario de la CUT, efectuado del 1 al 5 de Agosto de 1961, cuyas resoluciones tengo a la vista. En ellas encuentro la de la Comisión Nº 1, a la que le correspondió conocer la renuncia de Blest; ésta resolvió que no le correspondía a ella pronunciarse y “le tiró la papa caliente” a la Plenaria, la cual según las resoluciones mencionadas, aprobó el informe de la Comisión y, no se abrió debate sobre la renuncia. ¿Qué había pasado? Las tendencias políticas a las cuales Blest enjuiciaba, habían tenido un año de plazo para preparar la estrategia que seguirían contra Blest. Había que impedir que éste hablara en el Congreso; temían que éste les quitara la hoja de parra y quedase al descubierto toda su desnudez oportunista. Y así fué, cuando quiso intervenir, en el Teatro Caupolicán donde se realizaba el Congreso, se armó un chivateo por parte de los bien aleccionados camaradas, que hizo imposible que Blest hablara. Incluso, en el proscenio hubo cambios de golpes. Hernán Morales, actual Director de Transportes, con quien compartimos memorables luchas en el gremio de los Municipales. Luis Vitale y otros defendían valientemente el derecho de Blest a exponer sus puntos de vista. Blest se dio cuenta que en ese clima “democrático” preparado por los camaradas le era prácticamente imposible exponer sus puntos de vista y optó por no hablar. Había triunfado la “democracia” de los camaradas.

Así se cierra lo que pudiéramos llamar la primera etapa de la CUT, lanzada ya por la pendiente de la capitulación sin combate, como lo demostró una vez más al firmar sus dirigentes un convenio de reajustes de sueldos y salarios con el gobierno demócrata cristiano de Frei, en Noviembre de 1969, echándose al bolsillo la plataforma de la CUT, aprobada por los trabajadores en una concentración realizada en la Plaza Bulnes.

Mientras estuvo Blest al frente de la CUT, trató de imprimirle un contenido de clase de acuerdo a los intereses de los trabajadores. En este intento, contó siempre con una minoría dispuesta a acompañarlo, no en forma incondicional, sino en forma consciente y revolucionaria. La actitud combatiente de Blest, le significó catorce detenciones durante el gobierno de Ibañez, tres durante el gobierno de Alessandri. También estuvo detenido en Mendoza cuando fue al Uruguay a solicitar la libertad de los compañeros presos. Además estuvo relegado en Molina cerca de un año, sin que la CUT fuera capaz de obtener su libertad, ya que nada hizo en tal sentido. Así era la combatividad de la mayoría de los dirigentes de la CUT.

La segunda etapa de la CUT que se abre con Oscar Nuñez y se prolonga con Figueroa, no ha hecho otra cosa que acentuar su carácter reformista y su incapacidad como dirección máxima de los trabajadores para organizar y dirigir movimientos de conjunto de la clase, tendiendo no sólo a obtener reivindicaciones, sino a acelerar el proceso de la lucha de clases, por el aplastamiento del sistema capitalista y la implantación del socialismo, como se estableció en la Declaración de Principios de su Congreso Constituyente.

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